¿Tú me eres útil como compañía?
Sí. Pero tengo en mi corazón a Dios, y mi corazón ya está lleno de compañía. En sí, la compañía ya la tengo en mi corazón. Y tú no mereces ser usado para acompañarme. Tú eres una compañía que debe ser cuidada y tratada con amor y respeto, no sólo para acompañar a una mujer que se siente sola. Yo creo que más bien esa mujer carece de amor propio y necesita un psicólogo.
¿Me sirve que me des hijos?
Sí, sí me sirves para eso. Pero tú no eres un semental que nació para embarazar a una mujer que a su vez esta mujer sería como un animal también sólo por parir hijos. Eso déjaselo a los animales. Nosotros somos seres humanos que nacimos padre y madre desde que nacimos. Y no servimos para parir, nosotras llevamos una gran responsabilidad de formar hombres y mujeres dentro del hogar. Esos hombres y mujeres que al menos yo como mujer, pienso convertir en líderes de buenos principios. ¿Y si no puedes tener hijos? ¿Eso te hará servir menos? No. Un hombre impotente es tan hombre como el que no lo es. A un hombre se le ama por ser hombre y no por ser fértil.
¿Me sirve que me des una estabilidad económica?
Sí, si me sirves para eso. Pero no eres un Cajero Automático. Tú no eres un banco. Eso déjaselo a quienes aún no descubren su verdadero valor y creen que sólo valen por lo que tienen. Tu propia persona es capaz de proveer mucho más. Claro jaja, eso no significa que debas desatender los deberes de tu familia económicamente, y dar lo mejor de tus bienes, sin reprimir a tu esposa e hijos. Porque no se trata de dinero, no se trata de que sea un 50% y un 50% de gastos. Es que no es una empresa, es una familia. No es un contrato empresarial, es una familia. El dinero es un recurso para formar un hogar, no un recurso para llenarse de lujos o al revés, para castigar a los miembros de la familia.
¿Me sirve que me des un apellido?
Sí, sí me sirve aparecer como una esposa frente a todos. Pero tú eres más que un apellido. El apellido no me va a servir de nada si el día de mi muerte me presente frente a Dios con todo y mi apellido de casada y Dios descubre que sólo llevé el apellido pero nunca fui una buena esposa y digna de un esposo.
¿Me sirve que resuelvas mis tristezas y traumas de la infancia?
¡Súper sí! Sería estupendo pero para eso está el médico y los profesionales en el área. Tú podrás ser compañía y tú también mereces ser compañía de alguien. Tú también tienes necesidades que necesitan ser escuchadas y comprendidas. Tú también necesitas crecer como persona. Y el núcleo de tu matrimonio es tu primer refugio de crecimiento y sanación de dolor. Pero de mí va a depender sanar. El médico es Dios y los psicólogos complementan el trabajo. Nosotros sólo debemos sanar.
¿Me sirve que me satisfagas sexualmente?
Si, claro que me sirve porque es una expresión de amor que yo necesito. Pero no eres un cuerpo vacío que se usa para dar placer sexual a tu pareja. El placer por placer termina vaciando el amor. Y donde no hay amor, todo termina tarde o temprano. Un esposo da placer a su esposa porque a través de eso, es una forma de decir te amo. Algo que las mujeres necesitamos siempre. Pero si sólo se da el placer por el placer, nunca habrá un amor fértil allí. Por eso la fertilidad va más allá de la fertilidad de los órganos sexuales reproductores de las personas.
¿Me sirve que seas el líder en todo?
Sí pero no te estoy contratando para llevar una empresa. Este es un hogar donde el liderazgo masculino se practica con caridad, comprensión, respeto y confianza. Ni una mujer puede maltratar a un hombre y tomar el papel de dueña del hogar, ni un hombre puede maltratar a una mujer y tomar el papel del dueño del hogar. Los dos tienen la misma dignidad pero es el esposo quien por amor a su llamado como esposo desde la eternidad, es quien cumple la función como cabeza del hogar. Tú eres la cabeza del hogar, no un tirano cualquiera que como enseña la historia, tarde o temprano cae.
¿Me sirves para darme una casa?
Si pero ¿para qué quiero una casa si no tengo un verdadero hogar o una familia? La casa se cae y se quema en minutos. Un verdadero hogar no lo puede destruir nada ni nadie.
¿¡Entonces para qué necesito un hombre!?
Para amarlo. Para eso se busca una pareja para amarla y llevarla al cielo. Y a partir de eso, ahora sí uno se vuelve compañía, engendra hijos, hace las tareas del hogar, provee de dinero, es líder, etc.